domingo, 23 de enero de 2011

Una pintura para el Museo de la Memoria

Esta es la conclusión de un proyecto que lleva más de un par de años. Fui invitado primero por Raúl D'amélio (quien en un principio estaba a cargo de un anteproyecto para la nueva sede del Museo) y luego por Rubén Chababo y Vivina Nardoni, director y subdirectora del Museo, para pensar una intervención en la nueva sede de Moreno y Córdoba. Lo que en un comienzo iba a ser un mural se transformó en una pintura para un piso de casi 68 m2. La realización fue trabajosa, la nueva sede del museo estaba en plena refacción y desiciones políticas exigían que la obra estuviese terminada para una fecha concreta. Conté con la invalorable ayuda de Adriana La Sala, y tuvimos que trabajar en medio del ruido, el polvo de cal en el aire, los escombros que caían y los operarios que caminaban, transportando toda clase de materiales, por sobre nuestra pintura. La obra se ejecutó sobre un piso de cemento, meramente allanado, al que intentamos curar con ácido muriático. Algo dificil de hacer cuando el aire está saturado de polvo de cal. Sobre él pintamos una base con pintura para pisos de cemento y sobre ella trabajamos con acrílicos








Ronda

Para terminar la obra la protegimos con varias capas de laca para pisos de cemento. Aunque allí nos encontramos con otro problema. La laca necesitaba que el piso estuviese libre de polvo y seco por varios días. Por un lado, las refacciones del edificio continuaban y era una tarea casi imposible mantener el sector libre de polvo. Por otro lado, las ventanas tenían fallas y todo el piso se inundaba con cada lluvia. Decidí que los daños que podujo el agua serían parte de la obra ya que estaba en el espíritu de ella el que los daños que el tiempo produjese se fueran incorporando a la misma, y el 23 de diciembre pudimos darle la última mano de laca.